La historia que llega desde China hoy es realmente interesante y supone un paso más hacia cómo los fabricantes se lavan las manos con el hardware que venden cuando el contexto no acompaña: una RTX 4090 que empieza a fallar tras 2 años y un fabricante que intenta escurrir el bulto. No hay mucho más que maquillar aquí. Pantallazos negros, artefactos, crasheos y reinicios en carga en una GPU que no ha sido tocada, ni overclock, ni inventos raros. Todo apunta a fallo de hardware desde el minuto uno, pero, ¿qué hace el fabricante con esta RTX 4090 que falla? Decirle al usuario que abra él mismo la gráfica y cambie la pasta térmica.
El caso concreto gira en torno a una Inno3D iChill RTX 4090, y lo interesante no es solo que falle, es cómo responde la marca cuando el usuario hace lo que tiene que hacer, es decir, tramitar el RMA previa prueba de drivers, revisión de fuente, cables, todo limpio. Nada cambia. El usuario, ya un poco desesperado, pasa OCCT, y ahí el test de estrés revela que falla la GPU, y eso sin que llegue a calentarse.
Y esto es clave, porque si OCCT presenta fallos sin haber dado tiempo a una subida de temperatura, el cambio de pasta térmica no iba a solucionar nada, porque ahí hay algo roto dentro, sin más.
Con eso claro, el usuario tira de garantía e intenta tramitar el correspondiente RMA y empieza el show. Inno3D no quiere saber nada directamente y lo manda a la tienda, aunque ya no cubra el producto porque estaba fuera de la garantía con el establecimiento. Primer muro. Luego viene lo mejor: le sugieren que abra la gráfica y cambie la pasta térmica él mismo.
Una GPU de este nivel, y la solución que te dan es que la desmonte en su casa, como si fuese el SAT oficial. Esto no solo no arregla nada en este caso, es que además le van a hacer perder la garantía al romper el sello. Básicamente, el fabricante le pasa la pelota al usuario. Si sale mal, problema, culpa de él, no le van a aceptar la gráfica en garantía.
El usuario no traga, es listo, e insiste, presiona y sigue reclamando. Y al final, sorpresa, Inno3D acepta el RMA, es decir, que sí, que el problema estaba ahí desde el principio y el usuario no tiene por qué saber desmontar su RTX 4090, cambiar la pasta y perder la garantía.
Lo interesante de la historia no es el final, es el camino que están tomando algunas marcas, porque esto ya no es un caso aislado. Cada vez más marcas intentan alargar o complicar el proceso cuando hay dinero de por medio. Y aquí hablamos de una GPU que cuesta una barbaridad, o costó.
A nivel técnico no hay debate. Si un test como OCCT detecta errores sin estrés térmico, no es mantenimiento, no es uso, no es nada de eso. Es fallo de hardware. Punto, y necesita su RMA para ser reparada o cambiada. Más si cabe con la cantidad de casos de este tipo de gráficas quemadas.
Pero, aun así, el usuario tiene que demostrarlo, pelearlo y evitar caer en “soluciones” que no tienen sentido y que encima le pueden dejar sin garantía. Al final todo se resume en una cosa bastante simple: te gastas lo que cuesta una RTX 4090 pensando que compras tranquilidad, y te encuentras con que si falla, toca pelear cada paso.
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