Seguimos hablando de lo mal que lo está pasando la industria del software con el auge de la IA, lo que se traduce en problemas de financiación, acceso al dinero y riesgo real de refinanciación. Como contexto, ya habíamos indicado que la industria del software había perdido más de 2 billones de dólares de valor en las últimas semanas. El motivo de ello es el miedo de los inversores "al quedarse en el lado equivocado" ante la disrupción de la IA. Y es que la IA ya ha comenzado a reemplazar al software tradicional.
Ahora tenemos el siguiente movimiento en la ficha de dominó, que implica pasar de moverse desde la bolsa hacia el mercado de deuda. Y es que ahora el miedo salta al crédito. Según los últimos informes, debido precisamente a esto, varias compañías de software están retrasando operaciones de deuda porque hoy se enfrentan a un doble peaje: tipos de interés y/o costes de financiación más altos y una mirada mucho más exigente por parte de bancos, inversores y prestamistas. Esto sucede justo en un momento donde la IA amenaza con erosionar modelos de negocio tradicionales, especialmente en software empresarial y esquemas de suscripción.
El “nerviosismo IA” no se está expresando igual en todo el crédito. Por ahora, el golpe se está comenzando a notar muchísimo más en los préstamos apalancados (con un alto nivel de endeudamiento), en parte porque el sector tecnológico, con un gran peso en el software, tiene una presencia mucho mayor dentro del universo de préstamos apalancados. Además, el mercado está empezando a poner números a un escenario que, hace nada, era más “narrativo” que “financiero”.
Desde la compañía de servicios financieros UBS, se avisa de que el riesgo de disrupción por IA podría reflejarse de forma creciente entre 2026 y principios de 2027. Y que en un escenario de disrupción más rápida los impagos podrían subir más de lo que descuenta el consenso. En otras palabras: no es solo que la IA cambie productos; es que puede cambiar la capacidad de repago de ciertos perfiles de software con deuda elevada.
A todo ello se le suma una sensibilidad aún mayor en la calidad crediticia. Una parte sustancial de la exposición del sector está asociada a ratings más débiles ("tramos B- o inferiores”), lo que hace que el crédito sea especialmente reactivo cuando aparece una amenaza estructural que pone en duda el crecimiento futuro o el poder de fijación de precios. Y aquí conecta directamente con lo que ya se veía en bolsa: el mercado no está comprando la idea de “la IA mata el software”, sino la de “la IA redefine cuánto vale el software”, porque si automatiza o abarata funciones por las que hoy se paga caro, se resienten márgenes, el poder de fijación de precios y las expectativas de crecimiento.
El miedo porque la IA termine reemplazando al software ya está condicionando la microfísica de la financiación. Bancos y colocadores de deuda perciben más escepticismo de los inversores, lo que se traduce en demandas de mayor rentabilidad para el comprador de deuda. Dicho de una forma resumida: si el mercado cree que tu negocio deja de percibirse como único o diferenciador por la IA, te prestará dinero, pero te lo prestará a un precio más alto y con más exigencias.
Realmente el foco está impuesto para 2027, donde se espera que la industria del software comience a vislumbrar su futuro. Hasta entonces firmas con ratings más bajos y vencimientos próximos podrían afrontar un mayor riesgo de refinanciación y de impago en 2026, justo cuando el mercado está en riesgo estructural.
Hasta entonces, la industria del software deberá mejorar sus precios para al menos mantener su rentabilidad. Cuando tu producto se deja de concebir como algo único, frente a una competencia que puede ofrecer lo mismo, y hacerlo gratis, la cosa se complica bastante. Y una de las compañías más señaladas por el consumidor es Adobe. Adobe ha visto como la IA ya le está quitando una importante cuota de mercado. Para tener un contexto, en el último año, Adobe ha perdido prácticamente la mitad de su valor (-41,81%). Solo en el último mes ha caído más de un 14%. Y a medida de que las herramientas de IA sigan mejorando y permitiendo un ajuste más afinado de las creaciones, será cuestión de tiempo que la mayoría deje de lado herramientas que hasta ahora eran imprescindibles, como el Photoshop.
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